Existen principios grabados en el corazón de los hombres que no admiten diálogo ni discusión: Asesinar, robar, maltratar a los padres, matar a niños o mujeres indefensos, abortar. En todos los tiempos, en todos los lugares y en todos los pueblos, la respuesta ha sido siempre la misma: ¡No! Pero actualmente algo está cambiando, lograron adormecer a la sociedad, modificaron el vocabulario, aprobaron leyes y votaron que lo que durante dos mil años se consideró malo, ahora es bueno.

Diariamente la televisión nos cuenta de las mujeres que mueren cada día, pocos cientos al año; por la violencia de sexo, pero nadie se entera de los cientos de miles que trituramos cada año en las clínicas de la muerte legalizadas o permitidas.
Menos entendemos –¿o sí lo entendemos?– que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), The United Nations Children’s Fund (UNICEF), numerosos gobiernos progresistas, multinacionales farmacéuticas interesadas, comunistas-socialistas-radicales de izquierda, los verdes y organizaciones no gubernamentales hagan una propaganda abrumadora sobre el aborto, siguiendo un plan premeditado y de largo alcance. Cambiaron el vocabulario, aprobaron leyes y votaron que lo que durante dos mil años se consideró malo, ahora es lo bueno.
Toda esta macabra tragedia bien adobada con palabras de libertad, igualdad, dignidad, por el bien de la mujer, y bla, bla, bla, no consigue ocultar ni justificar el mayor crimen de personas indefensas que jamás ha existido en la humanidad. Pero sí han conseguido adormecer a una sociedad que ya lo permite y tolera todo sin chistar.

Por todo esto y más, ¡Nosotros defendemos la vida! ¡Que VIVA LA VIDA!
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